Aprende los secretos del cultivo de la Berenjena

La Berenjena (Solanum Melongena), en principio, no es una hortaliza muy complicada de cultivar, sin embargo, es necesario tener claro que es una de las solanáceas más exigentes que existen, por lo tanto, es importante aprender sus secretos y conocerla mejor, para así poder proporcionarle las condiciones, el cuidado y el mantenimiento que necesita para cultivarla.

Antes de empezar a hablar del proceso de cultivo, hay que ser consciente de que la Berenjena posee una gran envergadura, llegando a medir entre los 70 y los 100 cm de altura, por lo que primeramente, será necesario disponer de un espacio amplio y profundo donde pueda crecer y enraizar de forma correcta.

Del mismo modo, esta hortaliza presenta unas hojas de gran tamaño que le otorgan un volumen notable, siendo necesario, en el caso de plantar varias berenjenas a la vez, dejar como mínimo, un espacio de al menos 60 cm entre planta y planta para que puedan expandirse libremente.

La Berenjena, fiel a la familia a la que pertenece, es muy exigente respecto a la captación de luz, requiriendo casi 12 horas diarias de luz, además, y por ser una solanácea, se trata de un cultivo de clima cálido que puede incluso llegar a soportar los 40ºC, siempre que la humedad no sea excesiva.

Respecto a la composición del suelo, la Berenjena no suele ser muy estricta, pero sí que es aconsejable utilizar un buen compost (orgánico mejor), el cual, favorezca y garantice el enraizamiento y su posterior crecimiento, siendo además necesario mantener el suelo siempre húmedo, regándolo de forma frecuente y de manera abundante.

En caso de que las Berenjenas se hayan plantado en macetas, será recomendable comprobar que disponen de un buen sistema de drenaje.

Un método sencillo que permite optimizar el cultivo de Berenjenas, consiste en que cuando éstas presenten una altura considerable, es aconsejable adherirles unas guías que permitan que su crecimiento sea vertical, evitando así el contacto de la planta con la humedad presente en el suelo, así como abonarlas con un fertilizante específico para solanáceas cuando los frutos comiencen a desarrollarse. El resultado será un aumento notable en el tamaño de sus frutos.

Finalmente, cuando se recojan las Berenjenas, será el momento de quitar las flores restantes y despedirse de la hortaliza, ya que no soporta las heladas y ha de ser plantada de nuevo a finales del invierno o a principios de primavera.