El aeropuerto abandonado de Castellón sigue gastando millones en seguridad privada

El aeropuerto de Castellón no tiene permisos de vuelos, no tiene aviones, no tiene casi ni personal de ningún tipo pero lo que sí tiene, son unos generosos contratos firmados con numerosas empresas relacionadas con el gobierno autonómico valenciano.

Según el último Boletín Oficial del Estado (BOE) publicado ayer, el aeródromo tiene pensado contratar un servicio de seguridad privada valorado en 5, 5 millones de euros, a pesar de que desde el 25 de marzo, fecha en la que fue inaugurado, no ha despegado ni un sólo avión de sus pistas.

Pero el despilfarro económico iniciado por Francisco Camps y Carlos Fabra no conoce fin, a raíz de las informaciones publicadas en el BOE, donde se ha publicado que el aeropuerto contrató los servicios de tránsito aéreo en la torre de control, tareas por las que desembolsará 5,1 millones de euros, sin contar el IVA.

Además, la empresa Indra, participará en el desarrollo de los sistemas de seguridad del aeropuerto valorados en 614.782 euros y en el suministro de radio ayudas y equipamiento de torre por otros 629.312 euros.

Al coste del servicio eléctrico, cifrado en su día por unos 8,6 millones de euros, habrá que sumarle una cantidad adicional de 325.570 euros, por arte de magia.

Aunque sin duda, el episodio más esperpéntico se produjo con la solicitud de una estatua de bronce y latón de 2.000 kilos de peso, cuyo motivo era de homenaje a Fabra, que estaba valorada en 300.000 euros sin IVA, que posteriormente fue sustraída del taller del artista (aunque sólo los dedos y un brazo) y que se encargó para adornar la rotonda de la entrada del aeropuerto

Dicha infraestructura ha absorbido ya una inversión de 150 millones de euros, habiendo sido utilizada únicamente como reclamo turístico y zona de paseo para los castellonenses.